Una oración escuchada

Por Laura Aguilar | Fuente: puntadas de familia

Una niña pequeña miraba cierta noche una estrella

Era una estrella brillante, era una estrella sonriente... o por lo menos éso le parecía a ella.

Mirando la noche oscura, iluminada por la tenue luz de la pequeña estrella, la niña pensaba en lo que había escuchado en la cocina de su casa:

Mientras ella tomaba un delicioso vaso de leche fresca, una de las sirvientas entró corriendo; se notaba asustada:
-"hoy han encarcelado a dos más"- dijo nadamás entrando.

La cocinera, con los ojos señaló a la pequeña, pidiendo discreción. Con las prisas, la sirvienta, no había notado su presencia.
Las dos se alejaron a un rincón. La niña miraba cómo gesticulaban y hablaban nerviosamente.
-"si... ahí estaba"- alcanzó a escuchar entre los cuchicheos.

¿De quién hablaban? pensaba la niña, prestando atención y tratando de escuchar.
-"Otros se están preparando"

Finalmente ambas callaron, con los ojos arrasados de lágrimas. La cocinera volvió a atenderla, pero la alegría que tenía antes de la entrada de la sirvienta, había desaparecido. Al igual que la alegría de los demás habitantes de la casa.

Preguntó a su madre, quien mirando al cielo le dijo: "no te preocupes, hermosa; no sucede nada grave"

La respuesta no la dejó satisfecha y acudió a su padre, quien tomándola con cariño, la sentó en sus piernas, diciéndole: "las cosas están algo alborotadas en el pueblo por la llegada de unos soldados... pero debemos confiar en Dios y en que hará lo mejor por su pueblo como lo ha prometido y cumplido siempre"
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Esa noche mirando al cielo, pensaba que si aún en la noche oscura, una estrella podía iluminar, Dios auxiliaría a su pueblo librándolo de la oscuridad que amenazaba con aniquilarlos, como su padre le había dicho.
Ella confiaba en Dios, porque sabía que El la amaba, tanto como amaba a su pueblo.

Elevó una oración al cielo, con todo su corazón:


"Tu pueblo sufre, Señor
por favor ayúdalo"

La estrella pareció centellear y aumentar su fulgor, la noche apareció totalmente ilumnada. Y entonces supo que había sido escuchada.
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Años más tarde, estando orando en su habitación, un ángel se presentó a ella, diciendo:

"Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo, bendita tú entre las mujeres"
 “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”.
 Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo: “No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús”. (Lc 1,26-38)

Y entonces supo que algo maravilloso estaba por suceder. Y entonces supo que la oración que de niña había elevado y que había sido escuchada, se haría realidad.
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Hoy comienza a brotar la Navidad.
Hoy comienza la historia de Dios en el seno de una mujer.
Hoy Dios se hace grano sembrado en el vientre virginal de una mujer.
Hoy Dios comienza su historia de encarnación y humanización.
Hoy Dios comienza su historia de óvulo fecundado por el Espíritu Santo.
Hoy Dios comienza su historia cromosómica.
Hoy Dios comienza su historia humana en un vientre de mujer y que florecerá en las pajas de un pesebre.
Hoy, Dios pone de manifiesto la importancia de una mujer sencilla del pueblo.
Hoy, Dios pone de manifiesto la belleza de una mujer que no conoce las salpicaduras del pecado.
Hoy comienzan a realizarse las esperanzas de siglos.
Hoy comienza algo nuevo en nuestra historia.
Hoy comienza el protagonismo de una mujer en la historia de amor de Dios a los hombres.
Hoy comienza Dios a decirnos la verdad de su amor.

Y en el vientre virginal de una mujer comienza a brotar Dios como el grano sembrado en la entraña de la tierra. Y la “llena de gracia” comienza la historia de lo que es sentirse llena de Dios hasta los bordes.
Y comienza a hincharse de Dios, aquel vientre de virginidad.
Y comienza a hincharse de amor su corazón, latiendo al unísono del corazón encarnado de Dios.
Hoy comienza la otra espera. La espera de nueve meses de gestación. La espera de la Navidad. La espera inesperada de una virginidad convertida en maternidad.
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